Experiencia del Empleado o el valor de invertir en personas

experiencia del empleado

La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.Benjamin Franklin

¿Qué es la experiencia del empleado (EX)?

Tenemos que partir de la idea básica que la experiencia del empleado trata de personas. De ofrecer lo máximo como organización para que nuestros colaboradores se sientan comprometidos, valorados y únicos. De ser capaces de crear “entornos felices” durante su vida profesional en la organización.

Es un camino arduo y lleno de obstáculos.pero es el futuro de las organizaciones y del liderazgo centrado en personas.

Tenemos que ser capaces de crear experiencias y momentos a lo largo de su ciclo vital en nuestras organizaciones para fomentar los valores y actitudes que generan engagement. Ser capaces de detectar, atraer y desarrollar el talento de manera que sus horas de trabajo (sean las que sean y donde sean) pasen a ser experiencias llenas de pasión, ilusión y sentido.

Puede sonar irreal, pero es la única manera de tener a los mejores profesionales y poder despertar ese talento oculto existente y que, obviamente, redundará en resultados y éxitos para nuestra organización.

Algunos dirán que la experiencia del empleado va mucho más allá de la generación de compromiso o engagement pero es el principal indicador que mediante acciones y conductas permitirá obtener mejores resultados gracias a un entorno que propiciará momentos únicos y positivos para el conjunto de los colaboradores.

¿Por qué la experiencia del empleado?

Parece que, afortunadamente, existe el objetivo real de centrase en las personas como el eje principal sobre el que deben girar todos los procesos y estructuras empresariales. Las organizaciones están cada vez más focalizadas en cómo gestionar el talento que poseen y cómo ser capaces de crear un verdadero “engagement” entre sus colaboradores.

En definitiva, crear entornos “felices” en los que mejorar la productividad y el sentido de pertenencia a un proyecto vivido como propio.

La meta deseada, desde este enfoque, será obtener excelentes resultados con personas altamente motivadas y comprometidas con los valores y objetivos de la compañía. Pero lo más importante es que serán personas felices y altamente productivas.

Aunque parezca mentira y no lo es, por fin nos hemos acabado de creer que los objetivos y resultados tienen que ser lo más importante para una empresa pero no a cualquier precio.

Hasta no hace mucho y por decirlo de una manera suave, las empresas utilizaban a las personas únicamente como herramientas de consecución de objetivos. Prácticamente no importaba lo que pensaban, sentían y podían aportar. El grado de autonomía e innovación era escaso o nulo. A día de hoy las cosas están empezando a cambiar.

Es casi “obligatorio” ser una organización orientada a resultados y a clientes pero sin olvidarnos nunca que las empresas las forman las personas. Caemos muy a menudo en el error de pensar que la empresa es un ente con vida propia fuera de las personas que la componen, y ni es así ni debería serlo.

Estamos centrados y obsesionados en el “customer experience”, la experiencia de cliente como única razón de ser y progresar. Lo he dicho muchas veces y lo sostengo firmemente: lo más importante son las personas que componen tu organización. No descubro nada ni invento nada. Sin colaboradores felices no hay clientes felices.

Si no somos capaces de que nuestro equipo humano se sienta parte del proyecto, entienda, se involucre y de sentido a lo que hace jamás dará un servicio excelente. ¿Cuántos departamentos de atención al cliente pésimos nos hemos encontrados en nuestra vida?, ¿culpa de las personas? Puede. ¿culpa de la empresa, sus procesos y sus políticas de personas? Seguro.

Tenemos que dar un salto hacia adelante y pensar en las personas y su experiencia como profesionales dentro de nuestra organización y ver como se refleja eso en el exterior. Personalmente, jamás querría formar parte de una empresa que no situase a las personas en el centro y las tratase como el mayor y mejor activo que tienen.

Cada vez más CEOs y directivos (líderes) están convencidos de tomar esta dirección y entienden que ellos deben ser los “drivers” para que este camino se pueda recorrer con alguna garantía de éxito. Aquí ya no valen las palabras, sólo valen los hechos. Por tanto, bienvenidos al apasionante mundo de la experiencia del empleado (Employee Experience).

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De redes sociales y personas

Me aparto de la gente que considera a la insolencia valor, y cobardía a la ternura. Y también me aparto de aquellos que consideran charlatanería a la sabiduría e ignorancia al silencio. Jalil Gibran (poeta y pintor libanés)

Hace ya tiempo que estoy en las redes sociales pero particularmente activo desde hace unos meses. Desde hacía más de 1 año me rondaba por la cabeza el crear mi propia web y, sobre todo, mi propio blog.

de redes sociales y personasMe costó decidirme por las normales dudas del novato. Mil preguntas se solapaban en mi mente, ¿quién me va a leer?, ¿qué podré aportar?, ¿será interesante para alguien?, ¿sabré expresarlo en palabras?, ¿seré capaz de generar contenido de manera regular?, pero finalmente ganaron mis ganas y mi ilusión porque sentía que lo necesitaba y quería hacerlo. Que podía aportar mis experiencias, reflexiones y opiniones con el objetivo sincero de ayudar dentro de lo posible a las personas que estuvieran “en el otro lado”.

En estos meses de actividad tan intensa en el entorno 2.0 me he encontrado multitud de situaciones extraordinarias. He conocido personas de un calado humano y profesional excepcional y que jamás imaginé que podría conocer a través de la “pantalla”. Personas que comparten su saber hacer y su generosidad de una manera altruista y sin esperar nada a cambio.

Personas enormemente agradecidas y que me han acogido como uno más. Haciéndome sentir orgulloso de mi esfuerzo y de mi trabajo.

He descubierto nuevas áreas de interés, nuevas tendencias, viejos hábitos renovables, nuevos paradigmas, pero sobre todo personas muy exigentes y muy capacitadas. Me enseñan cada día, aunque ellos no lo sepan, a manejarme en este mundo de una manera más hábil y adecuada. Sinceramente lo que he aprendido no tiene valor económico pero si un inmenso valor humano.

Descubrir tanta gente afín a mi forma de ver y entender los recursos humanos (las personas) como el apostar por el talento y su desarrollo como la clave del éxito y del futuro de cualquier organización ha sido una grata experiencia.

Esas personas también están convencidas que el colaborar, el ayudar, el compartir, el sumar, el intercambiar, el apoyar, es la base de las relaciones humanas y la base de las organizaciones del presente y del futuro. Entender que lo único viable a la hora de enfrentarse a los retos que tenemos como profesionales es gestionar personas y no organizaciones. Qué lo importante es conectar con la persona que está detrás del colaborador, empleado, cliente o como lo quieras llamar. Ése es el reto y el único camino posible.

No quiero organizaciones que no apuestan por las personas como su primera preocupación. No quiero organizaciones que sólo se fijan en los clientes. No quiero organizaciones que sólo se fijan en el resultado sin importar el cómo. Para mi. el fin no justifica los medios. Cuida a tus empleados, a tu entorno, Dáles razones para que se queden contigo y ellos te lo devolverán con creces.

Busca talento para traerlo a tu empresa, pero primero busca el talento que tienes dentro (y que seguro que lo tienes). Crea las condiciones para qué las personas se sientan felices en tu hogar y acabará siendo su hogar.

Algunos se irán pero otros muchos querrán venir. Los que se vayan serán seguro embajadores de tu marca también. Trata con respeto, honestidad, coherencia y sinceridad a los tuyos. Házlo. No hay otro camino. Si quieres a los mejores tendrás que ser abierto, transparente y de valores adecuados a la situación actual.

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Cuando el miedo impide evolucionar a las empresas

Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo… del miedo al cambio.Octavio Paz (escritor mexicano)

En mis años de experiencia profesional en empresa me he preguntado de manera constante qué es lo que hace que las ideas nuevas, los proyectos nuevos y las propuestas de mejora sean vistas como algo positivo pero siempre revestidas con altas dosis de recelo. Muchas veces las excusas para no avanzar son las que todos conocemos y usamos:

  • falta de recursos económicos y humanos.
  • la idea no es aplicable.
  • momento inadecuado.
  • falta de conocimientos necesarios.
  • valoración previa constante.
  • falta de liderazgo.
  • falta de información y comunicación.

Lo anteriormente citado no deja de ser la parálisis por el análisis. Mi opinión es que la verdadera razón que se oculta detrás de las dudas es el miedo. Miedo al cambio, a lo nuevo y desconocido. Miedo a salir de lo cómodo y adentrarse en el camino de lo incierto.

Los cambios que están llegando

miedo impide empresa evolución

 No cierres los ojos a la realidad

Hablamos constantemente que estamos en una época donde las empresas que quieran prosperar tendrán que cambiar su forma de entender y actuar ante la nueva realidad social y económica. Oímos y leemos de forma recurrente palabras y conceptos como cambio, transformación y evolución en entornos profesionales pero la verdad es que todavía estamos muy lejos de haber avanzado en este sentido de una manera algo clara.

Parece que no demasiadas organizaciones han entendido este mensaje y no se están preparando para lo que está llegando. Tenemos que estar listos para los profundos cambios en la forma de entender y afrontar el trabajo y su impacto en la sociedad. Todo ocurre a un ritmo vertiginoso y corremos el riesgo de quedar obsoletos antes ni siquiera de empezar.

Conceptos como transformación digital, knowmads, millenials y generación Z, ya son conocidos en la mayoría de organizaciones y el proceso de adecuación debe ir en línea a lo que se reclama desde esta nueva perspectiva social y de cambios tecnológicos. Ignorar este hecho es quedar fuera de la carrera por atraer y mantener el talento en las empresas.

Nuestro capital humano de hecho ya exige esta adaptación a los nuevos requerimientos globales.

Lo que ocurre en muchas organizaciones

Siempre me ha gustado comparar las empresas con enormes máquinas pesadas, que se mueven lentamente y por inercia, procurando que no falle ninguna pieza. Se ajustan, se engrasan, se cambian las piezas defectuosas y a seguir avanzando de la misma manera. Es la visión del siglo XX. No toquemos demasiado o toquemos lo justo no vaya a ser que se rompa. Vuelve a aparecer el  miedo a evolucionar, a dar un paso más allá de lo esperado.

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